Covid-19 aumenta vulnerabilidad de exiliados nicaragüenses

La pandemia de Covid-19 ha escalado a niveles que la ciencia no esperaba. La cifra de contagiados crece día a día y los muertos siguen aumentando en todos los países. Las potencias de primer mundo han visto sus sistemas de salud colapsar por la alta propagación de la enfermedad, la letalidad del virus y la alta demanda de camas en los hospitales.

El virus ha dejado en evidencia los vacíos que tienen los aparatos públicos y privados sanitarios para enfrentar situaciones de emergencia como la que vive la humanidad desde diciembre del 2019. Los más afectados por esta emergencia sanitaria son los desplazados forzados, los exiliados, ancianos, y niños.

La pandemia eleva el nivel de vulnerabilidad de los exiliados por la pérdida del empleo, falta de oportunidades laborales, cuarentena, actos xenofóbicos, violaciones a los derechos humanos, amenazas de despidos y deportaciones.

La crisis sociopolítica de Nicaragua obligó a más de 100 mil nicaragüenses a salir del país y exiliarse en países de la región centroamericana como Costa Rica y Panamá; España, Estados Unidos y México.

La situación de todas estas personas se ha recrudecido con la pandemia de Covid-19, la falta de ingresos para cubrir sus necesidades básicas como alimentación, techo y salud eleva la precaria condición de los exiliados que se esfuerzan día a día por mantenerse a flote en un sitio que no es su país.

Desde la fundación Nicaraguans for Security and Prosperity hemos impulsado iniciativas sociales para aportar a el impacto de la pandemia en los exiliados nicaragüenses sea menor, llevamos alimentos básicos a grupos familiares que han quedado en el desempleo y han caído en pobreza extrema.

Ayudamos a cuidar la salud de grupos de exiliados nicaragüenses en Panamá, Nicaragua y Costa Rica. Logramos entregar unos 400 paquetes de asistencia a igual número de familias, sin embargo sabemos que no es suficiente.